Recomendaciones
Revoques
La superficie de las paredes que van a protegerse con revoques deben estar limpias y con cierta rugosidad. En el caso de ladrillos cerámicos u hormigón se deben salpicar con concreto o usar otros medios que garanticen la unión. La adherencia entre la base y el mortero es fundamental. Los revoques deben soportar el propio peso del mortero y además las tensiones motivadas por dilataciones, contracciones, etc.
Antes de revocar se debe humedecer el soporte para evitar la pérdida prematura de agua con la consiguiente aparición del fenómeno de afogaramiento, conocido como "mortero quemado".
Cuando los espesores superan los 20 mm, el revoque debe hacerse en varias capas, debiendo tener el mortero en la primera capa mayor contenido de cemento. Su terminación o segunda capa se realizará cuando haya fraguado el mortero de la primera capa.
Durante las primeras 24 horas de realizado el revoque, la superficie se mantendrá húmeda. Si la temperatura es muy elevada y/o el viento es muy fuerte es aconsejable protegerlo.
Deben respetarse las dosificaciones propuestas por el fabricante. La resistencia en los morteros para revoque no es tan importante, ya que generalmente no actúan grandes cargas sobre él.
Es necesario evitar las fisuras, estas son vías de penetración de agua y otros agentes provenientes del exterior. Los revoques tienen una función protectora y, por este motivo, su resistencia al paso del agua es una de las propiedades más importantes.
En caso de lluvias se deberán interrumpir los trabajos, cuando estos se realicen a la intemperie. Los revoques recientemente realizados se deberán proteger, para evitar la erosión del mortero o su "lavado".
En tiempos de heladas, también se deben interrumpir los trabajos, debiendo proteger los revoques recientemente realizados. Cuando se reanuden los trabajos se comprobará el estado de los realizados el día anterior.