Recomendaciones

Revoques

  • La superficie de las paredes que van a protegerse con revoques deben estar limpias y con cierta rugosidad. En el caso de ladrillos cerámicos u hormigón se deben salpicar con concreto o usar otros medios que garanticen la unión. La adherencia entre la base y el mortero es fundamental. Los revoques deben soportar el propio peso del mortero y además las tensiones motivadas por dilataciones, contracciones, etc.

  • Antes de revocar se debe humedecer el soporte para evitar la pérdida prematura de agua con la consiguiente aparición del fenómeno de afogaramiento, conocido como "mortero quemado".

  • Cuando los espesores superan los 20 mm, el revoque debe hacerse en varias capas, debiendo tener el mortero en la primera capa mayor contenido de cemento. Su terminación o segunda capa se realizará cuando haya fraguado el mortero de la primera capa.

  • Durante las primeras 24 horas de realizado el revoque, la superficie se mantendrá húmeda. Si la temperatura es muy elevada y/o el viento es muy fuerte es aconsejable protegerlo.

  • Deben respetarse las dosificaciones propuestas por el fabricante. La resistencia en los morteros para revoque no es tan importante, ya que generalmente no actúan grandes cargas sobre él.

  • Es necesario evitar las fisuras, estas son vías de penetración de agua y otros agentes provenientes del exterior. Los revoques tienen una función protectora y, por este motivo, su resistencia al paso del agua es una de las propiedades más importantes.

  • En caso de lluvias se deberán interrumpir los trabajos, cuando estos se realicen a la intemperie. Los revoques recientemente realizados se deberán proteger, para evitar la erosión del mortero o su "lavado".

  • En tiempos de heladas, también se deben interrumpir los trabajos, debiendo proteger los revoques recientemente realizados. Cuando se reanuden los trabajos se comprobará el estado de los realizados el día anterior.